Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo

 

Altea es un municipio situado en la provincia de Alicante, en la comarca de la Marina Baja. El nombre de Altea proviene del árabe, y significa, según el historiador y arabista Escolano, medicina o salud para todo. Tal vez sea Altea la Altaya árabe, de donde era natural el gramático El Atayi, notable poeta...». (1)

 

Según Madoz: ALTEA; Villa con ayuntamiento en la provincia de Alicante...Se halla situada á la derecha del río Algar, al pie de un pequeño cerro, y en el centro de la bahia de su nombre: la combaten todos los vientos, pero con especialidad los del Este; su cielo es alegre, y goza de clima templado y bastante saludable, sin que se padezcan mas enfermedades que las estacionales y algunas calenturas intermitentes, producidas por la estancación de las aguas del espresado río cuando el estío es muy caluroso.

 

Si bien en lo antiguo estuvo rodeada de murallas, hoy dia es poblacion abierta, cuyo casco se compone de 1,116 casas fabricadas de piedra y yeso, con bastante anchura y comodidad, distribuidas en varias calles espaciosas, pero la mayor parte en cuesta demasiado pendiente. Tiene dos mataderos, otras tantas carnicerías, casa municipal, en la que se halla la escuela de primeras letras, otra escuela de latinidad, y varias casas particulares, donde se enseña á las niñas las labores propias de su sexo: una iglesia parroquial dedicada á Nuestra Señora del Consuelo, servida por un cura párroco, dos beneficiados y un sacristán; dos ermitas, igual número de oratorios públicos; y antes de la esclaustracion hubo un convento de franciscos recoletos, cuyos edificios todos ninguna particularidad ofrecen digna de notarse. Sobre un cerro inmediato á la poblacion, se halla un castillo con artillería, cuya mitad de fuegos defienden la ensenada, por estar dirigidos hacia el cabo Negrete y hacia el de Albir, que es el meridional de aquella, enfilando la otra mitad la punta setentrional de la sierra Helada, conocida por nuestros marinos con el nombre de Peñas de Arabí: desde la cumbre del castillo se disfrutan bellísimas vistas, dominándose desde allí la poblacion, su término y huertas, se descubre el cuadro mas animado y pintoresco que se puedo imaginar; por una parte se ven las casas, el arbolado y los campos cubiertos de varias producciones y matizados de un verdor constante y delicioso; divisándose hacia el Sur la ensenada, los buques y cl anchuroso mar...». (2)

 

«...La antigua iglesia, era un austero edificio renacentista levantado sobre 1617 y compuesto por una nave con capillas laterales definidas por los contrafuertes internos al espacio de la iglesia; por sus dimensiones y descripción podemos entender que era muy similar en proporción y forma a la iglesia que hoy conocemos del antiguo Convento de San Francisco y San Pedro, como se llamaba en origen a la iglesia del Convento.

 

Cubierta como ella por bóveda de cañón con arcos diafragmáticos de medio punto, sin crucero, ni cúpula. Con un único campanario situado a la derecha de la fachada, posiblemente sobre-elevado a la manera dieciochesca. Sabemos que la construyeron los hermanos Pere i Damià de la Càmara y que costó unos cuatrocientos ducados pagados por Francisco de Palafox. La Iglesia es elevada a Parroquia en 1695, siendo su primer rector D. Martín Morales.

 

De esta iglesia de época fundacional conocemos su ubicación y sus dimensiones, incluso tenemos imágenes de su aspecto y su volumetría. Ocupaba parte del actual templo y situaba su fachada en el linde exterior del actual plano de acceso a fachada, cerrando espacialmente la calle Mayor –la iglesia actual está enrasada a la fachada oeste de esta calle-. De entre los documentos que nos dan noticia del antiguo templo hemos de distinguir por su importancia capital el plano del ingeniero Francisco Ricaud fechado en torno a 1740, donde nos muestra la localización del templo en el contexto de la fortaleza del siglo XVII. Plano que se complementa con el croquis del maestro de Instrucción Pública D. Jaime Cardona -un documento de gran valor que completa la planimetría de Ricaud-. También nos da noticia de la forma de la antigua iglesia el plano de 1732 del Archivo de Orgaz en Ávila y denominado Término de Callosa, donde se nos muestra la imagen de la antigua iglesia con el campanario remozado a la manera del siglo XVIII.

 

Posiblemente las trazas y acabados eran austeros, dada la tónica general de las construcciones de la fortaleza, donde la mampostería y las argamasas de yesos y cal eran dominantes, incluyendo en sus muros poca sillería. El hecho de que el Maestro de Obras de la nueva iglesia, Don Adrián Vela Gadea mantuviera solo las trazas del muro norte, sin dejar rastro de otros elementos, nos habla del poco interés de los mismos.

 

Sobre la fecha de su construcción tenemos noticia de que ya está levantada en 1617, pues la Carta Puebla reseña que no se le ha pagado a Damiá de la Cámara. Pago que se hace efectivo por Francisco de Palafox en 1621; montante que traspasa al pueblo y al cual hace responsable en adelante de su conservación y mantenimiento.

 

A mediados del siglo XIX y debido al estado de ruina que presentaba el antiguo templo se propone la construcción de una nueva capilla ocupando en parte lo que fue el antiguo cementerio de época de fundación, en esos momentos ya desacralizado y trasladado hacía años al extremo del Raval del Fornet; es precisamente en la época de traslado desde esa ubicación al nuevo cementerio, el actual, levantado en la parcela regalada por el procer alteano don Luis Martínez Beneyto, cuando se construye esta capilla.

 

La Capilla del Santísimo Cristo de Altea, inaugurada en 1854, por aquel entonces era un cuerpo exento y situado al suroeste de la antigua iglesia. Compuesta a partir de una geometría academicista con doble simetría, define un gran crucero central y cuatro capillas en los ángulos; cubierta con cúpula y sobre ella linterna con un fuerte peralte que permita ser visualizada como semiesférica desde puntos de vista próximos; cúpula revestida con teja curva vidriada en azul y blanco. La arquitectura clasicista de su interior, de elegante factura y buenas proporciones, contrasta con la desnudez de sus volúmenes externos: fábricas de mampostería construida para no ser vista, de una sencillez franciscana que incluye una única puerta original adintelada de sillería sobre la que podemos ver un arco de descarga acabado para no ser visto.

 

La capilla está llamada a tener un protagonismo particular en la futura configuración de la actual iglesia de Altea por dos razones muy distintas: por su ubicación y por su propia arquitectura. Su localización marcará las dimensiones y proporciones de la nueva iglesia, utilizando esta capilla como parte del crucero y asumiéndola dentro de su geometría. Por otro lado las formas de su arquitectura interior, sus pilastras, capiteles corintios compuestos, arquitrabes y frisos, serán el tema formal desde el cual se construye la arquitectura interior de la iglesia, la cual abandona los devaneos neogóticos a la moda de la época y se vincula a los más antiguos temas academicistas de la capilla.

 

De la actual Iglesia de la Virgen del Consuelo, por la crónica del cura D. Juan Bautista Cremades, sabemos del impulso de este sacerdote para la construcción del actual templo, empezado a levantar en las últimas décadas del siglo XIX, posiblemente según croquis o recomendaciones del ya citado D. Jaime Cardona.

 

El 6 de Abril de 1901 se creó la Junta para la construcción del Nuevo Templo de Altea, formada por el propio: D Juan Bautista Cremades, como sacerdote y presidente. Vocales, Pedro Juan Beneyto Rostoll, alcalde, D. Domingo Benimeli Llorens, Juez Muncipal; D. Vicente Navarro Castellá; D Felipe Martí Jorro; D Juan Beneyto Beneyto; D José Rostoll Lloret; D Rafael Aynat i Medina; D. Felix Benimeli Bertomeu; D Gregorio Gozálbez Oncina, Depositario; D. Estanislao Boluda Ubeda.

 

El 29 de Abril de 1901 se da comienzo al derribo del viejo templo parroquial, bajo la supervisión de un oficial competente y práctico, buscando como director a D. Adrián Vela Gadea, que solicitó no tener dedicación exclusiva, dejando como jefe de las obras a su hermano Julio Vela Gadea. Podemos verificar que las obras habían empezado hacía ya bastantes años, ya que la documentación gráfica existente nos muestra imágenes de 1894 en las cuales podemos ver construido el ábside de la iglesia y en pie aún las fábricas del antiguo templo. El proyecto -no sabemos si estuvo firmado por arquitecto-, sigue las pautas del croquis dibujado por D. Jaime Cardona con las particularidades propias del maestro de obra.

 

El actual templo incluye una única nave cubierta por bóveda, que se arista en los laterales para permitir luz desde ventanas a ambas lados, con contrafuertes internos y capillas laterales a ambos lados; con crucero y cúpula sobre tambor octogonal y nervaturas internas.

 

La iglesia se levanta sobre las trazas del antiguo templo, ampliando lateralmente hacia el sur parte de su perímetro, retranqueando en cambio la fachada hasta alinearla con la calle Mayor y diseñando una planta que hace coincidir el crucero con el eje de la ya existente capilla del Cristo, asumiéndola como Capilla de la Comunión de la nueva iglesia. Se cierra posteriormente con un ábside poligonal que define una girola con un deambulatorio sin capillas que se abre en arcadas al presbiterio y contiene dos niveles con un balcón superior.

 

Todo ello, excepto la cúpula, responde al croquis original. La fachada incluye doble campanario de bases cuadradas, de los cuales solo se eleva el izquierdo.

 

Hija de su época, estilísticamente se inscribe en un cierto eclecticismo que superando los acabados neogóticos de la época, intenta un diálogo con la capilla del Cristo, el elemento más coherente al que se vincula el nuevo templo. La arquitectura de la capilla, de formas y proporciones elegantes, se interpreta de manera particular. Las nervaduras de las bóvedas, el acabado interno de la cúpula, le quitan la rotundidad que encontramos en las limpias bóvedas de medio punto de la Capilla del Sagrario, en la cúpula de gallón y en su linterna; estas formas son aquí más particulares, huyendo quizás del academicismo.

 

En la arquitectura interior, en el retablo del altar mayor y en la escultura y estatuaria internas, hay que señalar un cierto exceso de estatuaria, obra del escultor D. Melitón Gómez, protagonismo que en sus formas y composición llega incluso a aproximarse a la idea de obra de arte desde una perspectiva casi podríamos decir operística, donde adquiere un carácter particular el barroquismo de la escena original del presbiterio, hoy transformado al haber pasado los pesados angelotes al altar del crucero.

 

En la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo podemos ver ciertos guiños modernistas, a la vez que un cierto protorracionalismo quizás por lo inacabado de sus formas. Cuestiones propias del proceso de construcción, del final abrupto de la obra, o quizás de la falta de recursos a partir de 1910, que han hecho que el templo adquiera una cierta condición de radicalidad romántica, por un lado, de cierto carácter pintoresco y de alguna manera también de modernidad...». (3)

 

(1) José Sanchis y Sivera. Nomenclátor Geográfico-Eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia. Valencia 1922.

(2) Pascual Madoz. Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar. Madrid, 1845. Tomo II, pág. 208.

(3) Ajuntament de l'Altea. Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos.

 

 Última actualización: 20/12/2021

 

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