Ermita de San Cayetano (Parque natural de San Cayetano)

 

«Esta ermita, que forma con las de Santa Anastasia y la Purísima el trío de las más antiguas de Crevillente, ha sido, sin duda, la más emblemática por los abigarrados sucesos que en ella tuvieron lugar.

 

Se emplaza en la Sierra de Crevillente, a poco trecho del Picacho de San Cayetano; se accede desde la carretera de Albatera, una vez pasado el camino que lleva a la zona de Los Molinos, y por el Campo de Tenis hasta llegar al paraje natural de la Palalla. A partir de aquí, tres kilómetros de camino de tierra y tortuoso llevan al Parque Natural de San Cayetano.

 

Se puede desestimar lo dicho por Montesinos (1) de que fue fundada "en tiempo inmemorial por los Señores Obispos de Cartagena, que entonces gobernaban la que hoy es Diócesis de Orihuela", por cuanto San Cayetano de Tiers fue beatificado por Urbano VIII el 18 de octubre de 1629, fecha en que la Diócesis de Orihuela ya había sido creada en 1564. Tampoco parece acertada la opinión de que fuera promovida por los vecinos, pues las casas por aquellos lugares debían ser pocas y además bastante lejanas. Más plausible, según Gonzálvez Pérez (2), es la tradición crevillentina de que fue la Duquesa de Arcos, Señora de Crevillente, que estando en Roma cuando se canonizó a San Cayetano el 12 de abril de 1671, se trajo a Crevillente una imagen del Santo y levantó una ermita en la finca de su propiedad llamada la "Dehesa", cuya fecha de construcción se puede datar en los años 1672 ó 1673.

 

El primer dato escrito es un documento del Archivo Municipal de Elche que habla de la ermita y su ermitaño, de mayo de 1693, y es una carta dirigida al Duque con motivo de un incendio habido en la Dehesa y nombra la ermita y al ermitaño.

 

La vida del Santuario fue azarosa. La festividad y romerías alcanzaron gran esplendor a mediados del siglo XVIII. Como consecuencia de algunos abusos, Montesinos (1) hablará de "desmanes y pecados gravísimos" y explotación desordenada de la fe, aumento de la superstición, etc., por todo lo cual, el obispo José Tormo, mandó derruir y echar por tierra esta ermita, y trasladar el Santo a la Parroquia. Puig Fuentes aventura la fecha de 1780.

 

Habiendo fallecido el obispo Tormo, se restauró nuevamente la ermita, e inauguró el 5 de enero de 1792. El poco tiempo transcurrido desde la muerte del obispo, el 26 de noviembre de 1790, a la nueva inauguración de la ermita sugiere que no había sido demolida del todo. A partir de este momento la vida del Santuario es, si cabe, todavía más borrascosa. Desde su reinauguración figura como capellán del Santuario don Cayetano Ardid, el cual se niega a pagar las 80 libras anuales que el Santuario pagaba a la parroquia, lo que da lugar a desavenencias, denuncias y pleitos. La muerte del capellán don Cayetano Ardid, lejos de amainar las discordias las encona pues dos hermanos del mismo se hacen fuertes en la ermita desoyendo cualquier autoridad, y fomentan, en 1820, un motín que entra a la fuerza en la iglesia parroquial, en la que a la sazón estaba la imagen de San Cayetano y se la llevan a la ermita de la sierra.

 

Según Gonzálvez Pérez (2), en 1826 el Ayuntamiento y el clero se ponen otra vez de acuerdo para trasladar la imagen a la Parroquia y derribar el Santuario. Como consecuencia, debió ocurrir como en la primera vez, el entusiasmo por el Santo se debió perder bastante, si bien la fiesta continua celebrándose en Crevillente, incluso se ha levantado una nueva parroquia con tal advocación.

 

La ermita se encuentra muy adentrada en la Sierra de Crevillente, al pie del picacho de San Cayetano. De sus restos se pueden deducir algunas características que la convierten en una construcción muy interesante dentro de su género. Se trataba de un edificio formado por el templo y los anexos conventuales o del ermitaño. La estructura era de muros de mampostería, que oscilan entre 40 y 70 cm. de espesor y cubierta por bóveda y cúpula, terminadas con teja curva.

 

Dado el desnivel, el muro de poniente era muy alto y estaba dotado de gruesos contrafuertes para contrarrestar las presiones.

 

La planta, en cruz latina, medía 13,60 por 4,00 metros; tres pares de pilastras señalaban cuatro crujías; por la primera, a la izquierda se accedía a algunas dependencias; el tercer tramo era el crucero y el cuarto, el presbiterio, a cuya izquierda había un acceso a la probable sacristía; el testero, recto, tenía una hornacina rectangular de poca hondura en la que, sin duda, se alojaría un cuadro del Santo. Se conservan los muros hasta una altura de 3,75 metros, donde corre una cornisa de unos 30 cm. de ancha y 25 cm. de resalte; está formada por un toro y media caña entre fajas y listeles; en su parte superior arranca la bóveda. Las pilastras se rematan por capiteles muy sencillos, formados por un listel y un caveto.

 

Se conservaban hasta hace poco los cuatro arcos torales y las pechinas que sostenían el cimborrio con seis vanos en óculo, sobre al que asentaba la cúpula. El revestimiento interior de yeso blanco, no quedan restos de posibles decoraciones. Como vemos, se trataba de un pequeño templo que cumplía con sencillez las normas del Sínodo de 1631 del Arzobispo Aliaga en Valencia.

 

Montesinos (1) describe con minuciosidad las fiestas que se celebraban el 7 de agosto a las que subía el clero parroquial con cruz alzada y se celebraba gran porrate general y se juntaban más de dos mil personas que llevaban trigo, velas, alhajas de plata, dinero y pollos, obligados a los muchos favores que recibían del Patrón. No hay duda de que el factor económico tuvo gran responsabilidad en los hechos que se han referido.» (3)

 

La ermita, en un estado ruinoso, sería restaurada. Las obras, cuyo coste ascendió a 132.443 € (3) finalizaron en los primeros meses de 2009. El resultado de esta restauración ha sido reprobado por algunos críticos, ya que desvirtúa en gran medida la estética original de la ermita.

 

(1) Joseph Montesinos Pérez Martínez de Orumbella. Descripción Histórico Política y Geográfica del Ilustre Obispado de Orihuela. 1794-1798.

(2) Vicente Gonzálvez Pérez. El santuario de San Cayetano. Revista Semana Santa Crevillente. 1968.

(3) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.

(4) Diario Información, edición de 15/02/2009.

 

 

Imagen extraída de la obra, Las ermitas de la provincia de Alicante.

 

Imagen extraída de Naturaleza Muerta

 

Imagen extraída de Naturaleza Muerta

 

Imagen extraída de Naturaleza Muerta

 

Imagen extraída de Naturaleza Muerta

 

Imagen extraída de Naturaleza Muerta

 

Imagen extraída de Naturaleza Muerta

 

Imagen extraída del blog Geoelx, 21/11/2008

 

Imagen extraída del blog Geoelx, 21/11/2008

 

Imagen extraída del blog Geoelx, 21/11/2008

 

Imagen extraída del blog Geoelx, 21/11/2008

 

Manolo Serrano, 08/03/2014

 

Última actualización: 09/05/2017

 

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